Noche de Zilch, encuentros fortuitos (.uk .de .mx), bebida, charla y flamenco... después, recorrer la ciudad de noche, placentera adicción de la que no me puedo librar...
Sabiduría Zen: las palabras nunca expresarán la verdad última...
Cuando se ha salido del círculo de errores y de ilusiones en el interior del cual se desarrollan los actos, tomar posición es casi imposible. Se necesita un mínimo de estupidez para todo, para afirmar e incluso para negar. E.M. Cioran
Cuando de madrugada la instantánea de tu presencia me asalta,
el alma se me escapa, sobrepasa el cuerpo y te proyecta,
reminiscencias de tu toque, de tu aroma, del sabor de tus labios,
del brillo de tus ojos cuando llegas a ella por los míos.
Me invades, me dejas verte en mí, y me da gusto, y me da miedo,
¿Quién eres? ¿Qué representas? ¿Cómo haces para reflejárteme así en el alma?
¿Qué acuerdo tienes con la luna que al tocar su superficie la ilumina?
Bajo el influjo de su luz tu reflejo migra de la arista a la sobrefaz,
y te veo, y te percibo, y te atesoro: completo, exacto, perfecto.
¿Es una osadía de mi parte desafiar así el impacto de tu presencia?
¿Será que la gloria de tu reflejo consiste en hacer presente, no lo que ya no existe más, sino lo que ha existido a través de toda nuestra historia, y que ni tu ni yo atinábamos descubrir, pero que, irónicamente, nunca hemos dejado de buscar?
Afirmo, dudo, reflexiono, de ser así estaría muy cerca de justificar mi existencia a través de la exaltación suprema de vitalidad, decía Cioran: "el orgasmo del espíritu es la excusa suprema de la existencia" ¿Hablará nuestra reflejo igual de claro que nuestra presencia?
Sintonizaciones... deseos de crónicas pasadas se cumplen, la mexico city nocturna resultó ser el perfecto catalizador. Después de ciertos mensajes una inolvidable noche de viernes comienza: singular lugar, recuerdos, pláticas, risas, música, varias partidas de billar, significantes, significados... la historia que comenzó años atrás continúa, y pensar que todo comenzó cuanto le vi reír en el anfiteatro...
...every time you already know exactly what I mean, every time you already know exactly what I want, every time you already know exactly what I feel... every second is full of magic, fun, happiness, understanding, and I... no, I should not say it... and I will not, I don’t want to spoil it...
until next time my dearest wizard!
p.d. esa sensación al despertar de haberlo soñado todo para después reflexionar y darse cuenta de que no fue un sueño sino la pura realidad, dibuja una sonrisa de larga duración en el rostro de cualquiera =)
03:15, salimos del lugar, hay que caminar hasta el auto y Sopeña es la calle para hacerlo, entre el Juárez y 'La Dama', V tiene su encuentro con el pasado, reconoce a un viejo amigo y se sienta en plena banqueta a actualizarse con él, mientras B y yo nos sentamos a pocos metros sobre un escalón esperando que V no tarde demasiado, el sueño está por vencernos pero seguimos riendo y haciendo bromas, como cuando nos desvelábamos en la escuela por terminar los trabajos para las evaluaciones del Taller de Proyectos (sobre todo aquellos que incluían planos completos, perspectivas con técnica y la maqueta correspondiente).
Sí, ya lo dije, salir con ellas siempre implica diversión, anécdotas, recuerdos y fortuitos y singulares encuentros en una ciudad que sirve de escenario perfecto para tales sucesos.
En una disciplina que tiene al cuerpo humano como signo y al movimiento como lenguaje, Mouvoir muestra su concepción del mundo. El carácter kinético del discurso dancístico pareciera hacerlo inaprehensible, pero es precisamente esa kinesis expresada a través de la metáfora corporal y su cruda expresividad lo que lo hace, no digerible, sino impactante, generando así el efecto del choque de un proyectil en el blanco: la provocativa e introspectiva coreografía colisiona en la mente del espectador y lo reta a razonar sobre lo que en el escenario se desarrolla.
La significación que cada espectador dé a lo que se ha visto sobre el escenario variará y dependerá de la experiencia sensible de éste, a mí me significó la lucha constante entre el individuo y su medio, la interacción entre lo público y lo privado, la oscilación entre la defensa y la exhibición de la intimidad, y, en un contexto más general, el fluir del ciclo de vida y su enfrentamiento con lo inevitable: la muerte, para consecuentemente plantear la redención de ésta a través de un renacimiento incierto y no corpóreo: la transformación de la materia.
El verdadero artista aspira a develarnos la auténtica naturaleza de las cosas, el auténtico funcionamiento de la realidad, ya lo decía Antoni Tàpies: No creo acertado pensar que el artista se "anticipa"; la posibilidad del conocimiento de la realidad la lleva todo el mundo en sí, el artista no hace más que ayudar a despertarla en todos los que la tenemos dormida.
Después del intenso espectáculo fuimos al Alison Café en donde intercambiamos impresiones sobre lo que acabábamos de presenciar, comprobé que no existe una homogeneización en cuanto a los significados que cada quien obtiene de la apreciación de un arte con un carácter más abstracto que figurativo, precisamente porque éste matiza, difumina o fragmenta sus relaciones con la realidad apoyándose en su distancia con la fantasía, en eso radica precisamente su carácter divergente, su fuerza y su autenticidad.
Días después, dentro del mismo festival, asistí a Living memory, puesta en escena de la compañía canadiense de teatro Les deux mondes. Comparada con el espectáculo alemán Under green ground, la propuesta canadiense desmerece: con una narrativa excesiva y haciendo uso de recursos sensibileros se vuelve complaciente y también algo cursi, eso sí, el diseño visual es exquisito y novedoso, lo anterior me llevó a hacer un símil entre Living memory y el estereotipo de una película hollywoodense: un trabajo de factura impecable con una buena producción, pero complaciente y conceptualmente carente de ideas que reten al espectador.