junio 30, 2005

understood...

"You are what you love, not what loves you. That's what I decided a long time ago."
Charlie Kaufman (quote from the screenplay of Adaptation)

junio 20, 2005

¡seductora bienvenida!

Pedro Meyer ©2002

...y en mi primer viernes en esta ciudad no podía faltar la presencia musical, llegué tarde al máximo recinto de las bellas artes debido al pesado tráfico y me perdí la primera pieza del programa, pero llegué a tiempo para deleitarme con el estreno absoluto mundial de "Arrebatos y otros placeres para orquesta" de René Koering, que, de acuerdo al programa de mano, fue compuesta exprofeso para celebrar los 15 años de Enrique A. Diemecke frente a la Orquesta Sinfónica Nacional. 'Arrebatos y otros placeres' es una pieza musical maravillosa, seductora e hipnótica, llena de degradados sonoros y una serie de matices que hacen que el hilo conductor de la melodia pase de las rítmicas percusiones al glissando sorprendente de las cuerdas magistralmente, dichos degradados y matices sonoros le dan un carácter único a esta excelente pieza musical que me sedujo completamente...

El compositor René Koering habla en el programa de mano sobre su composición, al leerlo, después del concierto, me identifiqué inmediatamente con sus palabras, ya que los sentimientos que busca expresar con su obra son exactamente los que me embargan en este momento de mi vida, es tal vez por esta razón que su música logró estremecerme y confortarme al escucharla en la sala de conciertos, fue un momento mágico que recordaré siempre como la mejor bienvenida que 'la ciudad de los palacios' pudo darme:

"La partitura Arrachements et autres plaisirs (Arrebatos y otros placeres), es una obra en la que se mezclan intimamente dos sentimientos: el dolor y la dicha. El dolor es el del arrebato, como si arrancáramos la piel de la felicidad para encontrar, debajo, otra imagen que se torna inmediatamente en dolor. Es la señal del comienzo de la obra en arpegio por la exaltación del cuerpo rítmico que se agita lentamente y crea así otra imagen de la vida. Esta pieza se apoya también en un ensamble de percusiones que es el símbolo de la música tal como yo la escucho en las montañas. Esta percusión que se manifiesta de manera importante no es una evocación de México hecha por un europeo torpe, sino una alusión a la música que está desde hace mucho en nuestros genes y que es el origen de toda música: el ritmo de la danza corporal. Por momentos, algunas visiones melancólicas o símplemente tranquilas interrumpen las turbulencias; esas playas cortas y sensibles son apariciones debajo del arrebato y evocan el placer en espera del siguiente que nos confronta con la violencia febril de las percusiones."

Palacio de Bellas Artes

El concierto terminó con la cuarta sinfonia de Brahms, pero la velada aún se prolongaría a una cena en el primer nivel de la Casa de los Azulejos, desde donde pude, a través de uno de los muchos ventanales, disfrutar de la vista nocturna de ese palacio de las bellas artes, en donde esa noche, mis sentimientos se materializaron en una pieza musical que me quedó ¡como anillo al dedo!

Gracias Mexico City por tan maravillosa bienvenida, pareciera como si lo hubieras tenido planeado, definitivamente ¡me comprendiste a la perfección!


junio 14, 2005

just, don't look back in anger...

"Slip inside the eye of your mind
Don’t you know you might find
A better place to play

You said that you’ve never been
But all the things that you’ve seen
They slowly fade away"



It was difficult, complex and painful, but finally, it's done... now I feel relieve...

bye bye my love... hello Mexico City!!!

junio 10, 2005

Viernes de literatura, música, recuerdos y despedidas...

...y cuando ya no hay a donde ir, siempre queda la biblioteca... entré buscando hacer tiempo, aún faltaba buen rato para el concierto, y entre tantos estantes llenos de libros uno atrajo mi atención: "Marx, el difunto" ('Marx, Deceased' ). Lo tomé para hojearlo, pensando que sería algún ensayo sobre la teoría marxista o algún otro texto relacionado con el Marx por antonomasia, no pude haber estado más equivocada, Carl Djerassi, el autor, me engañó con semejante título, cosa que celebro ya que de no haber sido así, nunca hubiera tomado aquel volumen para hojearlo y darme cuenta de que se trata de una novela escrita nada menos que por el padre de la píldora anticonceptiva, un reconocido científico de prestigio internacional, mecenas de jóvenes artistas, que ha escrito interesantes novelas de ciencia ficción, sin embargo, el libro que tengo entre manos no corresponde a dicho género, estoy ante una novela en la que, según la información de la contraportada, Djerassi demuestra "simple y llanamente que además de ser un reconocido científico es también un gran novelista".
Este será mi primer encuentro con Djerassi, la breve reseña que se hace de la novela en la contraportada me ha enganchado a leerla:

Stephen Marx es un escritor célebre, al que muchos calificarían de egocéntrico, acostumbrado a manipular a sus semejantes para conseguir sus muy personales propósitos; afecto casi morboso a sus encuentros -cuanto más fugaces mejor- con el sexo opuesto. Y Stephen Marx tiene una obsesión: saber lo que los lectores -y la crítica, aunque no le guste admitirlo- realmente piensan de él... No, no de él, sino del novelista. Así pues, Marx planea su propia muerte, pues qué mejor forma de conocer la verdadera opinión sobre un escritor, que cuando éste ya ha fallecido.
Pero Stephen Marx está a punto de encontrarse con la horma de su zapato. A pesar de haber ideado con gran esmero su muerte, no cuenta con un elemento que de manera más fortuita se inmiscuye en sus planes: él, que siempre ha considerado al género femenino como una delicia pero no como rival intelectual, tendrá que conocer a una mujer -joven y atractiva: su gran debilidad- que no está dispuesta a ceder a sus encantadoras manipulaciones.
Tema recurrente en sus novelas -verdadero Leitmotiv- son los encuentros y desencuentros entre los sexos. Los personajes femeninos de Djerassi suelen tener una fuerza extraordinaria, y los de Marx, el difunto no son una excepción.

'encuentros y desencuentros entre los sexos' ¡vaya Leitmotiv! me interesa, me interesa... definitivamente tendré que comprar el libro, ahora tengo que partir rumbo al teatro Juárez...

Esta noche promete ser una de deleite musical, la Sinfónica bajo la batuta de Enrique Bátiz, con Mark Zeltser al piano con el Concierto n° 1, Op. 15 de Brahms y la Sinfonía n° 2 en re mayor de Beethoven. El entrar a la sala y ver a una orquesta en el escenario me produjo cierta nostalgia, este lugar fue por muchos años hogar de la Filarmónica del Bajío y los mejores recuerdos que tengo de aquellos tiempos se me vienen a la mente, he visitado el teatro con regularidad, pero no para ver una orquesta en el escenario, la última orquesta que me tocó ver ahí fue la Dresdner Philharmonie en algún Cervantino, quise ver a la Phil (Royal Philharmonic Orchestra) hace dos o tres años en otra edición del mismo festival y me fue imposible debido a mi residencia en otra ciudad, creo que dicha experiencia tendrá que esperar a un futura visita al Cadogan Hall en London...

...en el pasado, por asociación, el teatro Juárez era para escuchar a la Filarmónica los jueves, y el Principal correspondía a la Sinfónica los viernes, hasta la ciudad me hizo recordar esos tiempos: por obras públicas la ahora zona peatonal frente al Juárez, es recorrida nueva y temporalmente por vehículos como en aquellos jueves de concierto, por un momento me sentí extraña pero esa sensación desapareció y disfruté de esta experiencia musical pese a ciertas nuevas circunstancias que me envuelven.

Gracias ciudad y circunstancias por esta grata recreación, ya no tengo 14 años, no fue jueves, ni fué la Filarmónica, pero lograron reavivar en mí gratos recuerdos junto antes de que el boomerang cambié nuevamente de dirección...