22:10, B llegaría tarde, así me lo hizo saber con un msg que yo apenas vi cuando caminaba aprisa por Cantarranas creyendo que ya me esperaba, aminoré entonces el paso con tranquilidad y seguí recorriendo la caótica calle que debido a las obras de rehabilitación de imagen urbana se ha convertido es una odisea para cualquier viandante. Minutos después B y yo platicábamos en una mesa del
Zilch, tiempo sin vernos y curiosos sucesos que compartir con un factor en común: reencuentros con el pasado, personas que vuelven después de largas ausencias y nos sorprenden, y nos conmueven, y nos asustan, y nos alegran, el pasado se recarga, vuelve pero todo es diferente, las experiencias, compartidas o no, nos cambian, aunque en el fondo aún reconocemos la esencia, aquella que aprehendimos y que a pesar del paso del tiempo no olvidamos.
00:10. otro msg, esta vez de V que quisiera reunirse ahí con nosotros pero no lo hará debido a un compromiso con otros amigos en otro lugar, B sugiere reunirnos allá con ella, yo, sin muchas ganas de ir a un lugar donde se toca salsa, al final accedo,
-una cerveza, algo de charla y me voy- pensé, momentos después me sentía algo aburrida y la música no ayudaba, es cuando escucho a los
Beatles a ritmo de salsa (Horror!!!) que pienso:
-esa es mi señal para retirarme (sí, yo con esta música y semejantes sacrilegios nomás no funciono)-, antes de comentar algo sobre mis intenciones V propone ir a otro lugar, me muestro indecisa; 01:45, de pronto otro msg, esta vez de alguien de quien no sabía hace tiempo, lo recibo con una sonrisa en los labios y la aceleración cardiaca correspondiente, sus palabras cambiaron la perspectiva (mmmhh, si tan sólo estuviéramos en la misma ciudad...), después de intercambiar un par de msgs más, recupero los ánimos y decido acompañar a mis amigas: otro lugar y música distinta, bailamos desde los
Chemical Brothers a
Madonna; B, V y yo como en tiempos pasados, la noche santafeína de sábado es nuestra, salir con ellas siempre implica diversión, anécdotas, recuerdos y fortuitos encuentros.

03:15, salimos del lugar, hay que caminar hasta el auto y Sopeña es la calle para hacerlo, entre el Juárez y 'La Dama', V tiene su encuentro con el pasado, reconoce a un viejo amigo y se sienta en plena banqueta a actualizarse con él, mientras B y yo nos sentamos a pocos metros sobre un escalón esperando que V no tarde demasiado, el sueño está por vencernos pero seguimos riendo y haciendo bromas, como cuando nos desvelábamos en la escuela por terminar los trabajos para las evaluaciones del Taller de Proyectos (sobre todo aquellos que incluían planos completos, perspectivas con técnica y la maqueta correspondiente).
Sí, ya lo dije, salir con ellas siempre implica diversión, anécdotas, recuerdos y fortuitos y singulares encuentros en una ciudad que sirve de escenario perfecto para tales sucesos.